← Back to lettersSeñor:
En fechas anteriores, solo hemos tenido tres comunicaciones telefónicas con sus hermanos AGUIRRE CEBERIO, GARRIDO BUENDIA y OCHOA SALUD. Ninguna otra comunicación proviene de mis hermanos.
Le rogamos que ejerza una prudente desconfianza sobre este medio de transmisión de mensajes, no aceptando como verdadero cualquier mensaje que no sea ratificado posteriormente por confirmación postal con nuestro sello.
El resto de llamadas provienen de sus hermanos cuyos nombres omitimos, porque son bien conocidos por usted. Ignoramos las verdaderas razones de su manera de actuar.
Ahora, se puede entender una de las razones de nuestra ausencia de información. Si sus propios hermanos introducen nuevos elementos de confusión en un tema que, por razones pertinentes a nuestra propia seguridad, hacemos estratégicamente confuso, se comprenderá que no podemos además someterle a estados nocivos de incertidumbre ansiosa.
Creemos sinceramente que nuestro contacto con usted es hoy realmente perturbador para sus vidas simples.
Por esta razón, buscamos una buena ocasión para presentar, bajo una luz favorable, la necesidad de cortar los lazos –perturbadores– que nos unen a ustedes y evitar simultáneamente el estado de decepción y tristeza nostálgica que una supresión tan brusca sin duda generará.
Estimamos, si usted no piensa lo contrario, que una fórmula eficaz consistiría en buscar, en la disciplina y solidaridad entre ustedes, una forma de tomar conciencia de la esterilidad que supondría toda intención de plagiar nuestros modos de vida, filosóficos y científicos.
Continúen manteniendo un ligero escepticismo sobre la identidad y verosimilitud de Ummo y eviten si es posible las evocaciones nostálgicas de las experiencias pasadas.
A cambio, no detendremos definitivamente nuestra información. La espaciaremos administrándola lentamente a un ritmo mensual.
Y nos limitaremos a informarles de nuestra filosofía y de la cultura UMMAAOO.
Ahora deseamos hacer algunas aclaraciones:
No podemos prohibirles divulgar la información contenida en los textos que les entregamos.
Siempre nos hemos limitado a advertirles que si esa difusión se hacía sin nuestro consentimiento y simultáneamente nos molestaba, cortaríamos los contactos unilaterales.
Hoy ese riesgo ha desaparecido. No corremos ningún peligro.
Pueden hacer uso de esta información tan libremente como antes, pero además con la conciencia libre del temor a perjudicarnos.
Reflexionen, sin embargo, que ustedes podrían sufrir daños si no actúan con esta prudencia.
Pensamos que violan el derecho a la intimidad al publicar, sin autorización de los interesados, los nombres inscritos en los textos mecanografiados que hemos entregado a esos hermanos.
También deberían suprimir nuestros juicios que podrían herir las opiniones contrarias de sus hermanos, si fueran publicados.
Y, en todo caso, es prudente que el autor del libro, en su prólogo, muestre desconfianza sobre nuestros testimonios y sobre la verosimilitud de nuestra presencia entre ustedes, si no quiere que otros hermanos le atribuyan facultades cerebrales perturbadas.
No se puede, con toda justicia, prohibir - excepto las limitaciones señaladas - a un hermano correr un riesgo inherente a esta empresa de publicación de tales escritos. Tengan en cuenta, además, cuál es la situación actual de nuestra estancia en la Tierra. En estas horas, hemos alejado ampliamente cualquier riesgo de que la humanidad de este astro sólido se vea perturbada por nuestra presencia. Hemos observado muy a menudo que existen, latentes en ustedes, defensas cerebrales complejas que les impiden aceptar socialmente esta tesis perturbadora sin pruebas espectaculares y públicas. Son los mismos mecanismos de inercia que les impiden progresar demasiado rápido. Su red social está quizá estructurada así, a diferencia de la nuestra, para evitar que una ascensión demasiado rápida hacia formas de vida más avanzadas los conduzca a un desastre de dimensión planetaria. La falta de fe en el futuro, la desconfianza y el escepticismo, latentes en los humanos de la Tierra, conducen hacia formas sociales más progresivas. El miedo a la libertad, el hecho de aferrarse a formas de vida obsoletas y atrasadas, el deseo de depender de un maestro o de un dictador, el fervor inconsciente por el orden incluso violando la justicia distributiva, son otros factores de defensa retrógrados que ofrecen la curiosa paradoja de ser inmorales y aberrantes cuando constituyen el modo de vida de uno de sus hermanos. Por eso los mejores de ustedes no piensan así. Los más inteligentes de ustedes detestan esta forma de pensar, pero es cierto que, presente en una sociedad, los protege de avances excesivos que producirían, al acelerar su curso, catástrofes subsiguientes. Por eso no hay peligro de que la autenticidad de nuestra existencia sea socialmente aceptada, no hay riesgo de que algunos entre los humanos nos crean ya que, a pesar del gran entusiasmo que podrían poner en propagar nuestras ideas, nunca obtendrán otra cosa que una sonrisa desdeñosa o que los tomen por locos. En caso de que esto no fuera suficiente, ya hemos establecido nuestra estrategia (y pusimos punto final a esta tarea hace algunos meses) de manera que, si alguien más sagaz emite alguna sospecha de que nuestro grupo es realmente poderoso y posee una información difícil de explicar lógicamente en la Tierra, se atribuya nuestra identidad a un Estado poderoso de la Tierra. De esta forma se explicaría que poseamos información confiable sobre la alerta atómica decretada por su presidente y que la hayamos transmitido en el momento adecuado a nuestros amigos de diferentes países. No. No teman perjudicarnos. Disponemos de un recurso suficiente y de un conocimiento del psique de algunos especialistas para introducir el nivel suficiente de ruido que perturba cualquier conclusión inteligente que podría alcanzarnos. Son ustedes quienes deben tener cuidado. Pues, si hemos elegido como cobertura una falsa identidad correspondiente a ciertas instituciones de una nación poderosa (y hemos hecho, tras reflexión, la elección de utilizar los medios más abyectos a la luz de la moral de la Tierra), es natural que quienes han tomado conciencia de que no somos "ellos" se sientan perplejos y deseen aclarar la verdad. Es evidente que en esta guerra de nervios ustedes son los más débiles. Pero el grupo español de nuestros amigos de la Tierra es precisamente el menos protegido. El más expuesto, ya que por nuestra culpa (mis hermanos, en la primera época de la estancia, realizaban experimentos sociológicos que ustedes conocían en aquel entonces), es el único que ha dado a conocer nuestros contactos en publicaciones, reproducciones y reuniones públicas. Sus hermanos de Canadá, Inglaterra, Australia, Checoslovaquia y de cualquier otro país han guardado, con mayor prudencia y siguiendo disciplinadamente nuestros consejos, un secreto tan hermético que los protege plenamente de esos riesgos. Una fracción considerable de la opinión pública ya les conoce y sus nombres están en los archivos de organizaciones que algún día podrían molestarlos. ¿Comprenden ahora nuestro angustioso llamado a la prudencia? ¿Comprenden ahora que espacíamos nuestras informaciones escritas para no perturbarlos demasiado?
Señor:
En primer lugar, un saludo distinguido a su YIIE (esposa) a quien deseamos posar nuestra mano sobre su noble pecho si dicha posibilidad fuera factible…
Le rogamos encarecidamente no considere la conducta de sus otros hermanos, respecto a nosotros, como un foco generador de discordias entre ustedes.
Sinceramente, no nos sentimos molestos por actitudes faltas de discreción, pues cuando estas se manifiestan disponemos de un sistema polivalente de autodefensa que nos protege de tales riesgos.
No es fácil pedir al oemii de la Tierra núcleos de conducta racionales y sensatos, y en ello frecuentemente no se trata de culpa, sino de deficiencia funcional neuroencefálica.
No sean exigentes con sus buenos hermanos humanos que cada vez trabajan impulsados por un entusiasmo comprensible, ya que otras veces ustedes mismos cometen graves errores por inadvertencia, y también porque, en tales conjeturas, ellos se sentirán humillados frente a críticas extranjeras fuertemente exigentes.
Preferimos juzgarlos según su honesta pasión y su entusiasmo por un núcleo de ideas que, conforme a sus esquemas intelectuales, nos parecen también respetables.
Esta es la explicación trivial del hecho, verificado por ustedes, de que a veces hemos elegido, como sus hermanos humanos, a un oemii frecuentemente intelectualmente inmaduro, proclive a una filosofía irracional o mágica, impulsivo en sus conductas reactivas, incapaz quizás de guardar un secreto y reglas de vida simples y anucladas.
A veces en ustedes, esquemas rígidos intelectualmente pueden paradójicamente constituir un freno a la libre reflexión y a la aceptación de ideas trascendentes.
Si una mentalidad inclinada a la magia puede sin duda sofocar una concepción del universo basada en leyes racionales, un cerebro excesivamente cuadriculado en modelos científicos vigentes a veces reprime caminos abiertos a una cosmología correcta.
Nunca violen el derecho sagrado de los demás a pensar, aunque se corra el riesgo de abandonarse, como ha ocurrido en su red social crítica actual, a corrientes irracionales muy peligrosas.
Utilicemos un ejemplo: Alguien intenta corregir movimientos orogénicos para prevenir un terremoto. Podrá provocar trastornos aún más graves en la corteza geológica de este frío astro.
No creemos que la fórmula eficaz para combatir estas corrientes ideológicas muy peligrosas se reduzca a intimidar por la fuerza el derecho que ayuda a algún cerebro a expresar libremente sus esquemas mentales, por muy enfermizos que parezcan, sino a oponerles, con argumentos convincentes y accesibles para la mayoría del cuerpo social intelectualmente débil, otros esquemas basados en ciencias racionales, pero libres de dogmatismo científico.
Título de la carta: Imposibilidad de ayuda directa. El Alma colectiva. Mutaciones genéticas
Fecha: 27/02/83
Destinatarios: Aguirre
Notas: UMMOAELEWEE KUALA LUMPUR (Ndt: KUALA LAMPUR en la carta)
Destino: ESPAÑA
Número C. Un 27 febrero 1983
Dirección
AGUIRRE CEBERIO JUAN
ESPAÑA
MADRID
SEÑOR AGUIRRE CEBERIO
Le enviamos esta carta en calidad de portavoz de esta microrred de sus hermanos de Madrid, España. Exprese nuestros saludos respetuosos a Antonia, su Y(IE Ndt). A través de su hermano Jiménez Marhuenda (Luis), residente en Alicante, España, hemos tenido conocimiento de las veladas-debates de las cuales poseemos en mano propia las tarjetas de invitación que él entregó a otros de sus hermanos y el fotograma del impreso que proporciona los horarios y los programas de las exposiciones.
Indudablemente, si estos coloquios de debates mencionan nuestra civilización, nos interesa en gran medida, y esa es la razón de esta carta. Nosotros y nuestros hermanos lamentamos no estar en España, sino todo lo contrario. Sin duda habríamos encontrado la manera de estar presentes en persona, o de ocasionar una dificultad insoluble por el riesgo de identificación, utilizando nuestros medios técnicos para la captación de imágenes y sonidos.
Pero como mantenemos un control discreto de la correspondencia y de su canal telefónico, señor Aguirre Ceberio, y sus hermanos Farriols y Jiménez, los conocemos siguiendo sus comunicaciones y nos resulta extremadamente grato recibir información sobre sus hermanos españoles que no subestimamos en comparación con sus otros hermanos de Canadá, Francia, Australia, Polonia y otras naciones de la Tierra, amigas de nuestra microrred de hermanos procedentes de Ummo.
Antes de continuar con nuestro texto, una modesta solicitud que su honorabilidad sabrá satisfacer con honesta dedicación. Puede leer (Ndt: subentendido en público) estas líneas mecanografiadas y transcribir palabra por palabra en otra máquina de escribir los fragmentos de texto que están señalados en el original por una línea vertical negra y que pueden, a su vez, ser reproducidos por técnicas de reprografía. Tenga cuidado de aniquilar por incineración las hojas originales. Contienen un residuo de textos que no deseamos ver difundidos en multicopias, ya que podrían herir los sentimientos de otros de sus hermanos de OIAAGAA.
Hemos dado instrucciones a una de sus hermanas de Madrid para que le entregue esta carta en persona en correspondencia con las fechas 19 y 20 de los meses de febrero y marzo de 1983 en que convoca estos coloquios. Hemos preferido esta vía para evitar posibles interceptaciones por parte de una Agencia no española que tiene interés en apoderarse de nuestras cartas.
Sabemos por la guía y llamadas telefónicas que el director del Gran Colegio de San Agustín se llama Manuel Álvarez, de profesión monje católico agustino, quien figura en la lista de convocados como copartícipe en la jornada del 20 de marzo. Como monje católico, le recomendamos esta carta sin riesgo de desconfianza y de posibles fugas hacia otros intermediarios. Nos gustaría estar presentes de esta manera.
Lettre Ummite#617