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Lettre Ummite#735

Carta Ummo 735

Título de la carta: Repercusiones en el pluricosmos de la violación de las leyes naturales Fecha: 27/12/1987 (NdT: misma anotación manuscrita en las copias de las dos cartas) Destinatarios: Jorge Barrenechea Notas: ¿1 o 2 cartas? ¿de 9? páginas en total La copia del original posee números de página manuscritos en la esquina superior derecha (de los cuales no se sabe si fueron escritos por Jorge Barrenechea o por el autor de la carta) y los números siguen ordenadamente, del 1 al 3 para la primera parte de la carta y del 4 al 9 para la segunda parte. No obstante, tenga en cuenta que la novena página no contiene fórmula de cortesía ni firma al pie de página. Por lo tanto, es posible que esta carta D791 sea realmente más extensa, pero sólo disponemos de las primeras 9 páginas en la copia del original. La traducción de la tercera página de la D791-1 se publicó el 31/08/2015 tras constatar su ausencia al referirse a la copia de la carta original. Ver también E20 (D 428): Proceso intelectivo (responsabilidad) Esquema/organigrama, basado en los conceptos científicos de Ummo, elaborado en 1987 por Jordan Peña (a partir de esta carta D791). UMMOAELEUE Le pedimos que este mensaje sea conservado por su hermano Jorge Barrenechea. Sólo se pueden hacer dos copias para sus hermanos Luis Jiménez y Rafael Farriols. La lectura se extenderá a sus hermanos que especificamos: D. Garrido, J. Aguirre, J. Domínguez, J. Jordán, J. Martínez, J. Barrenechea y todos sus Yie. Señores Jorge Barrenechea, Juan Aguirre, Juan Domínguez, Julián Barrenechea. Durante los meses recientes hemos establecido una red de control y registro de las señales fonicas emitidas por los miembros del grupo al que usted pertenece. Se alojaron dispositivos miniaturizados en el domicilio de algunos de vosotros y hemos captado un número importante, en porcentaje, de sus transmisiones bilaterales por vía telefónica. Debemos también confesar que siempre hemos dispuesto de sistemas capaces de parametrizar las variables psicofisiológicas correspondientes a la función encefálica de once personas miembros de esta micro red social. En suma: Este subsistema detector nos permite obtener datos valiosos sobre la evolución mental de sus relaciones interindividuales. Estamos realizando un control análogo sobre un pequeño número de grupos sociales distribuidos en Canadá, Australia, Francia y tres otros países de OYAGAA (Tierra). Si fuéramos OEMII (humanos) de la Red Social de la Tierra, nuestro comportamiento podría calificarse directamente de inmoral. Pero nuestra ética de exploradores provenientes de otro sistema planetario nos autoriza a entrometernos en la intimidad de otros seres siempre y cuando, con un cuidado escrupuloso, cumplamos nuestro compromiso de no utilizar esta información confidencial para perjudicar a la red social planetaria anfitriona. El proceso evolutivo del comportamiento anímico y neuronal del grupo formado por sus hermanos y usted tiene para nosotros un interés muy especial —igual que el de los otros grupos citados—. No es fácil explicar el significado semántico de este interés. Por un lado hemos contribuido de manera decisiva a la estructuración de estos grupos forzando la inclusión de ciertos miembros y restringiendo la entrada de otros de sus hermanos. Los criterios de selectividad que hemos seguido no son fáciles de resumir en unas pocas hojas aunque no descartamos explicárselos en una futura ocasión. Sin duda se sentirán intrigados por las razones que nos han llevado a elegirlos, cuando un examen aparentemente lógico pero falso en el fondo determinaría que lo más natural por parte de algunos seres presumibles de otra civilización galáctica superior sería dirigirse hacia personalidades eminentes del universo de las ciencias, la política y las artes. Por el momento, nos bastará hacerle notar que los criterios de selección no han sido de orden aleatorio y que en ustedes concurren características somato-anímicas muy especiales para nosotros. Simultáneamente a estas frías razones de orden científico se ha desarrollado un intenso corriente de amistad hacia ustedes. Un apego especial que, evidentemente, es difícil de traducir por canales gráficos y verbales de comunicación, pero que. Tengan la seguridad de que no es una simple y cortés declaración metafórica. Nuestra insistencia en exhortarles a seguir una sabia moral de fraternidad mutua y amor fraternal entre los miembros de este grupo, no es una simple declaración ético-religiosa más, análoga a tantas otras a las cuales están acostumbrados y que provienen de diversas escuelas filosóficas de pensamiento y de ese complejo entramado de religiones desplegado en la sociedad de la Tierra. Nuestra exhortación, al contrario, está fundada en raíces especialmente científicas. La red que ustedes conforman es especialmente operativa. Sus miembros no han sido elegidos al azar y, en estas condiciones, los modelos de conducta de cada uno de ustedes adquieren un significado especial que ustedes mismos no pueden comprender en este momento. No es una simple experiencia de nuestra parte, independientemente de que estudiamos naturalmente su evolución con la mayor atención. Si, por otro lado, les reveláramos las consecuencias de sus actos, podríamos provocar un efecto muy fuerte de sesgo que bloquearía inmediatamente la operatividad del grupo. Somos conscientes de que este secreto introduce un elemento esotérico peligroso difícil de evitar, en franco conflicto con lo que debe ser todo análisis científico diáfano y modelizado matemáticamente. ¿Por qué deberían ustedes sentirse obligados a seguir consejos provenientes de seres todavía desconocidos? ¿De qué autoridad podríamos exigirles que sigan algunas normas morales determinadas en sus interrelaciones sociales? Pensamos que debemos ser francos en la exposición. Sin la aprobación de razones dialécticas diáfanas, no existe la menor razón para que sigan nuestras instrucciones. Simplemente les invitamos a «jugar», a «aventurarse». Naturalmente, cualquiera de ustedes es libre de autoexcluirse de esta aventura si la considera estéril o peligrosa o si se siente partícipe de un complejo de «conejillos de indias» manipulados por nosotros. La única realidad constatable es esta: Seres no identificados — nosotros — que declaramos venir de un astro frío llamado Ummo, les declaramos con toda honestidad (honestidad de la que estamos seguros, pero no ustedes) que merece un interés especial seguir las reglas del juego con connotaciones éticas claras dentro de un grupo reducido de hermanos. Y les declaramos (sin probarlo, debido a razones complejas) que su conducta tendrá una resonancia especial en sus vidas actuales y futuras, después de la muerte. Es evidente que, tras una invitación semejante, solo existen dos opciones inteligentes y respetables. Una, prudente y reflexiva, que hace poco caso de una exhortación críptica proveniente de instancias casi desconocidas, induciendo por pura lógica al abandono del grupo. La otra, que poseerá raíces instintivas y decidirá penetrar en un terreno especulativo resbaladizo, apostando como en un juego siguiendo sus reglas sin miedo a un riesgo hipotético. Observen que esta opción es tan inteligente como la anterior. A lo largo de la larga duración del devenir del humano de la Tierra, los grandes triunfos y avances se han conseguido apostando al riesgo y aventurándose en el dominio de lo desconocido. Evidentemente, existe una tercera opción. Es la de su hermano que, careciendo de personalidad propia con un bagaje intelectual y moral reducido, se abandona al juicio frívolo de la curiosidad enfermiza, pretende seguir paso a paso la evolución de la experiencia, sin comprometerse a seguir las reglas ni adoptar la honesta actitud de retirarse. En este caso, lo que no es pertinente es la inmoralidad de su proceder. Lo grave son las consecuencias futuras de su conducta. Para nosotros, salvamos nuestra responsabilidad advirtiéndoles seriamente del grave riesgo que correría siguiendo esta línea práctica. En resumen: retirarse del grupo no conllevaría ni riesgo ni beneficio alguno. Aceptar nuestra propuesta de aventurarse a seguir nuestras exhortaciones de humanidad y estudio, sabemos que les reportará no solo en su vida, sino después de la muerte, beneficios especialmente difíciles de transcribir en este contexto. Finalmente, les advertimos reiteradamente, crean o no en nosotros, sobre el peligro que conlleva tomar nuestra invitación como una simple distracción irresponsable. Creemos que es importante matizar las reglas que regirán esta apasionante experiencia. Sería un error interpretarla como una invitación a formar una secta o una nueva religión de origen extraterrestre. Como saben, tales grupos se caracterizan por estar dirigidos (NdT: entender "por el hecho de ser dirigidos") por un líder o gurú carismático, por un marco sacerdotal o un consejo de notables adictos a normas inflexibles, cuya no aceptación implica una anatematización y expulsión del seno de esta red social. El cuerpo doctrinal e incluso una liturgia son considerados sagrados. Las creencias se vuelven dogmáticas e incuestionables. Cualquier objeción se interpreta como herética. Les suplicamos que no caigan en tales errores. Nadie, ni siquiera nosotros, podemos erigirnos en pontífices de su grupo. Deben sentirse libres para discutir, para cuestionar incluso el cuerpo de pensamiento que les presentamos. Son libres de continuar fieles a otro cuerpo de creencias y podrán, si lo desean, hacer caso omiso de nuestras súplicas y exhortaciones. Cada uno debe hacerse responsable moralmente de su propia conducta. Si viola una regla de amor hacia sus hermanos, deberá aceptar las consecuencias futuras de su egoísmo. Eso será su propio y amargo problema, sin necesidad de que nadie los anatematice, los mortifique públicamente o los denigre. Porque toda forma de desprecio expresado verbalmente sin intención de aconsejar sino simplemente para reprochar, viola un precepto elemental de amor fraternal. Tengan en cuenta que en múltiples ocasiones es muy difícil emitir un juicio equilibrado y objetivo acerca de la conducta aparentemente inmoral de uno de sus hermanos, ya que ésta se ve integrada y dirigida por una suma muy complicada de factores de educación, cromosómicos, neuronales y de influencias externas que pueden forzar un modelo de comportamiento viciado sin que éste sea conscientemente inmoral: Una regla ética de relación fraternal exige que cualquiera de ustedes que se sienta herido con razón por el comportamiento de un hermano, deba expresarlo con urgencia, en privado, mostrándole con sencillez y sin odio el grave daño que ha provocado con su acción, sin intentar juzgar la ética de su respuesta, porque bien saben que a veces se causan lesiones morales, biológicas y físicas muy graves por error, sin que exista verdadera intencionalidad ni conciencia del perjuicio infligido. LA VIOLACIÓN DE LA UUAA EN UMMO Nosotros OEMMII de UMMO, también podemos, al igual que ustedes, violar las leyes de orden moral. Es evidente que no somos seres perfectos. Deberían rechazar cualquier imagen difusa que nos represente como «hombres-dioses». Una especie de "ángeles ultra-bondadosos" incapaces de dañar a otro ser inteligente. Sin embargo, respecto a la objetividad científica, debemos hacer referencia a nuestra estructura mental, porque no somos tan irracionales como ustedes en nuestras reglas de conducta. No deben interpretar esto como un insulto. Es, al contrario, una diferencia explicable a través de las diferencias evolutivas de nuestras respectivas redes sociales. Nuestra lógica es mucho más funcional. Esto se debe a que en sus ambientes religiosos, la idea de que al violar sus códigos de moral, incurren en un castigo divino, se adquiere por canales emocionales sin mucha convicción intelectual. Las imágenes escatológicas del infierno o de la ley kármica compensatoria, por ejemplo, se diluyen a niveles casi inconscientes apenas iluminados por simples declaraciones especulativas y dogmáticas de los líderes religiosos que se muestran incapaces de efectuar una demostración diáfana de sus afirmaciones concernientes a la justicia divina. De esta forma, el temor a violar la ley moral se amortigua intensamente, sobre todo en el contexto teológico de las religiones que ofrecen una vaga esperanza de perdón divino. Con nosotros, la conciencia de las consecuencias de una violación moral se ilumina a la luz de la Ciencia. Sabemos no solo que infringir las UAAA implica ejercer un daño insospechado en el Multicosmos a través de las funciones amplificadoras del B.B. (Lesión que además se volverá contra nosotros en la vida) sino también que después de la muerte el proceso de reconversión para integrarnos en el B.B. será muy doloroso. No se trata de un castigo en el sentido que ustedes otorgan al significado de esta palabra. Tampoco se trata de un sufrimiento físico, sino de la terrible distorsión del flujo informativo que afectará sus almas, la nuestra, o la de cualquier OEMII planetario que se integre en el B.B. después de una etapa de vida con graves carencias en el comportamiento moral, que podríamos metaforizar mediante estas descripciones un poco ingenuas pero dramáticamente gráficas que la antigua escatología cristiana ha hecho sobre el futuro de los condenados. (Aunque en el caso real que estudiamos tal reconversión no sería eterna.) Cuando mis primeros hermanos llegaron a la Tierra y pudieron informarse sobre sus costumbres y reglas de conducta en las diversas culturas, se quedaron asombrados por la diferencia radical entre las exposiciones que ustedes solían hacer de la Justicia ejercida por los establecimientos sociales y el tratamiento judicial de la conducta de sus hermanos ejercida a nivel popular por el OE.