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Lettre Ummite#845

Carta Ummo 845

29/04/18 no daban las órdenes por capricho, ni las tomaban por manías. Tenía la costumbre de dejar un margen a la izquierda del papel, pero una vez no me dejaron poner margen para agotar la página y no era por falta de papel, llegando a usar los espacios y entre las palabras y cómo debía poner los guiones. Hacían cosas raras, por ejemplo, mi máquina tiene dos signos de interrogación: ? y ¿ y sabían que en castellano el primero ¿ se pone al principio, y en algunas cartas me hacían ponerlo al final de la frase, o los dos debajo, en otras nada, o sin tildes y, en cambio, había letras donde hacían un comentario en cada palabra y si había algo que corregir, no usaban el bolígrafo sino que había que rehacer la hoja. Está claro que todo eso lo hacían con gusto, sin enfadarse ni alzar la voz en lo más mínimo. No consentían que usara papel vegetal y me traían muchas marcas y cada vez me decían qué marca usar, todo eso era para acostumbrarnos a la disciplina ya que ellos son muy disciplinados y a menudo, aunque sin ofender, nos mostraban la poca disciplina que tenemos; y le dije al otro señor que recibía las dictadas, en la otra carta, que eran muy severos y que escribían y corregían hasta los caracteres, si estaban impresos fuerte o débilmente. Cuando venía el señor DEI, era el mejor y el más conocido porque venía a menudo, se sentaba en un sofá o en un sillón del comedor, si nos poníamos en el escritorio del apartamento, cerraba los ojos para dictar. Lo veo decir algo que nadie creerá nunca, y Dios sabe que no está mencionado. Cuando se levantaba, era hora de escribir, un día me dijo que había cometido un error. Cuando escribo miro el teclado porque no aprendí el método ciego, así que lo que veo es seguro. Me dejaba asombrado que siguiera con los ojos cerrados. Le pregunto si sabe por telepatía y me dice sonriendo que no, que no hay ningún misterio pero que, al oírme teclear, sabía que cada tecla tenía un sonido y que a veces se daba cuenta pero que para no molestarme o para ver si iba a corregir, no me decía nada y luego alguien me dice que no eran de UMMO y otras cosas para calmarme. Bueno, me dice que me esfuerce en copiar respetando las líneas, los guiones, y si había algún error que se me había escapado, era inevitable y también los signos de puntuación, aunque constataba que en el original faltaban puntos y comas porque, era raro, ellos corregían algunos y me decían que no pusiera otros a propósito. El único error ya hecho en el original son las líneas censuradas que sólo se pueden entender con la ayuda de otro original no censurado. Sólo las notas 16 y 17 habían sido escritas completos, no estaba seguro si estaban censurados o no, me molestaba porque las había extraviado, pues ya había hecho el trabajo y las había enviado hacía unos días según el orden. Pongo en negro las notas escritas de mi autoría y que no estaban en el original para que se sepa que son mías. Como dibujo mal, y además habían sido irregulares, cuando hay mucho trabajo le doy los dibujos a mi cuñado para que saque las copias y tras recortar los escritos mecanografiados, los encuaderna en pliegos y no tengo nada más particular que decir. Continúo sin saber nada. Ahora que creo que están aquí de modo que pienso no movilizarme ni hacer nada más hasta que me llamen o vengan otra vez. Si les he hecho algo, Dios sabe que no fue con intención, y sé que no son rencorosos. Y nada más hasta mi próxima carta. Sabes que no puedo firmar, pero como se comportan bien, prefiero seguir el consejo de no dar mi nombre. FIN DE LA CARTA 1° Madrid, 15 de junio de 1969 Muy estimado señor: Como ya había preparado las copias del informe del cual tengo la orden de adjuntar las fotocopias de algunos dibujos, pero no salen bien, y otros están un poco borrados, en particular los que estaban dibujados con tinta y cuyos dibujos en color salían muy mal. 843 / 1373