← Back to lettersSeñor:
En nuestra última carta le expusimos un breve informe de nuestra llegada al astro sólido TIERRA y nuestra primera estancia en Francia. Como español, sin duda siente el deseo de conocer la llegada a su país, que nos interesaba en esa época por dos razones: Por un lado permitirnos conocer más profundamente los aspectos relacionados con la Historia, por otro lado la península española constituye una plataforma tranquila para ciertas investigaciones fundamentales en el campo de la biología de los vertebrados.
Nuestra llegada a España (lo que está escrito ya no existe desde entonces en el astro TIERRA) se vio afectada por serios obstáculos. Mis hermanos expedicionarios intentaron encontrar una región con características ecológicas y climatológicas que estuviera a su vez regida por una estructura administrativa suficientemente adecuada para satisfacer nuestras propias normas de seguridad grupal. La afluencia turística, que entonces comenzaba su actual apogeo en la península y el hecho de que las autoridades no se mostraran excesivamente analíticas respecto a la identidad de los extranjeros que cruzaban la frontera por ese motivo, constituyeron una alta garantía para los proyectos iniciales de los míos.
Tres de nuestros hermanos entre los desplazados de UMMO en TIERRA en esa época se habían especializado durante su estancia en Francia en el estudio de la fonética comparada de las lenguas de raíz latina y podían hablar con una aptitud aceptable lenguas como el rumano, el español, el catalán, el sefardí y el italiano. Lamentablemente, uno de ellos tenía (como es muy normal entre los Oemii de UMMO) las cuerdas vocales atrofiadas, lo que constituía un riesgo más a superar aunque nuestros dispositivos de amplificación acústica hacen irreconocible tal defecto para un humano poco observador. Por esta razón fue excluido de la operación y reemplazado por su superior por otro hermano más joven especializado en metabolismo animal y análisis de ecosistemas pero sin ningún conocimiento lingüístico en lengua castellana, por lo que tuvo que ser sometido a una preparación mínima de forma intensiva en esta lengua.
Los tres cruzaron la frontera española en Irún (uno de ellos volvió más tarde) provistos de pasaportes falsos de una nación del norte de Europa y de microequipos de investigación biológica. También llevaban dinero español, un dossier de información sobre numerosos ciudadanos españoles y una información sobre las costumbres y características de la sociedad española. ABAEXII 4 engendrado por ABAEXII 3 viajaba independientemente con pasaporte a nombre de un supuesto profesor universitario especializado en zootecnia, y sus hermanos con falsas tarjetas profesionales en el ámbito de la medicina.
Nuestro proyecto inicial excluía como residencia tanto las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla como los pequeños centros rurales porque en éstos habría sido muy difícil mantener nuestro anonimato dentro de los límites exigidos para nuestra propia seguridad. Cuando llegaron mis hermanos, no se había decidido ningún lugar de residencia definitivo. Sin embargo, se había seleccionado una lista, entre seis aglomeraciones, de cuatro especialmente óptimas: Segovia, Albacete, Ávila, Jaén.
Entonces se reveló un aspecto grave del problema: encontrar ciudadanos de nacionalidad española que pudieran aceptar el nivel de cobertura (aunque desconocido para ellos mismos) para la estancia de mis hermanos investigadores. Analizando la información de la que dispongo sé que al principio todo pareció resuelto. Por la prensa española leída en Marsella se supo de la existencia de una propiedad en los alrededores de Jaén que en aquella época estaba en venta. A través de una agencia francesa de transacciones legales comenzaron las operaciones de adquisición. Se trataba de instalar aparentemente una granja de explotación avícola que camuflaba la verdadera naturaleza de las futuras investigaciones. El proyecto no tuvo éxito debido a la necesidad inexorable de contratar a hombres españoles en la explotación. Por esta razón también fracasó un intento de abrir en la ciudad real o en Segovia una clínica veterinaria.
Pero por otro lado, mis hermanos habían logrado obtener un informe sobre ciudadanos españoles con datos "autobiográficos" de tres fuentes documentales distintas: de un departamento vinculado al ministerio de "exteriores", de una organización de exiliados españoles de la guerra civil 1936-1939, y de los archivos personales de un exfuncionario de la época de Thorez. Esta información fragmentaria fue analizada por nuestros sistemas de tratamiento de datos XAANNOOBAABUASII que orientaron nuestras investigaciones hacia dos personas, ambas de sexo YIE (mujer). La propietaria de una explotación zootécnica de Extremadura y otra ciudadana española que disfrutaba de circunstancias concomitantes de gran interés que podrían hacerla una excelente auxiliar involuntaria.
La fuente de la información de esta última era una copia de expediente de otro original proveniente de los archivos del "Deuxième Bureau francés" donde se esquematizaban los servicios prestados como agente de la Quinta columna nacionalista española a la causa del ejército nacional español durante la guerra de España en los meses de junio, julio y septiembre de 1936. Lo más interesante para nosotros era una nota marginal, en la ficha de esta dama, que evocaba ciertos trastornos de etiología psicopatológica acusados por esta señora, y el resumen mecanografiado de esta misma ficha que, entre otros afanes, mencionaba su amor por los animales.
Se planificó todo un programa para conocer a los amigos de esta dama estimando que esto podría aportar una colaboración abierta que la recompensaría por su ayuda; mis hermanos estimaron que en ningún caso se revelaría la verdadera identidad alienígena-terrestre de los nuestros. Se reservaron otros proyectos de enlace hasta que entraran en contacto con ella y ella nos mostrara mejor su personalidad. Mis hermanos lograron esto en Albacete durante una entrevista de uno de ellos con la señora Margarita Luiz de Lihori, cuando ella sufría trastornos dolorosos (sin importancia objetiva) en la región sacra y también de cefaleas permanentes. Mi hermano se identificó como médico de nacionalidad nórdica y le fue muy fácil no solo lograr la remisión de los trastornos sino también neutralizar las crisis de ansiedad psíquica que la atormentaban frecuentemente. Así se obtuvo la amistad incondicional de la dama, marquesa de Villasante, a quien en pocas semanas se le presentó a otro de mis hermanos involucrado en la operación.
Durante esa época un programa muy importante tocaba el análisis de las inmunoglobulinas en los vertebrados; estudio de la velocidad electroforética y evaluación correspondiente de las secuencias de aminoácidos de las cadenas polipeptídicas de diferentes anticuerpos. Se trataba de verificar si los datos genéticos que codifican la zona llamada por los biólogos de la Tierra "parte variable" de las redes en cadenas de globulinas podían ser objeto de diferentes tipos de mutaciones, utilizando nuestras técnicas denominadas por los biólogos de UMMO (UULYAGGXAA) (frecuencias de un medio aéreo elástico comprendidas en un espectro ultraacústico obtenidas en medio reductor, debido a variaciones rápidas del gradiente térmico). Esta técnica permite seguir a distancia variaciones de temperatura que siguen un proceso codificado de antemano. Si este proceso corresponde a una función elemental de tiempo, como puede ser una función periódica (por ejemplo, un tren de pulsos sinusoidales amortiguados), se obtiene en un punto tan alejado a gran distancia del aparato generador de impulsos térmicos irradiados desde este punto como foco emisor. Si el medio en el que ocurre el fenómeno es elástico, el aire por ejemplo, el gradiente térmico variable se traduce en ondas de presión (acústicas) de alta frecuencia. En la práctica se localizan dos puntos muy próximos entre sí (a la distancia supuesta de la longitud de una molécula orgánica) donde se excitan con dos frecuencias diferentes. El resultado sobre el ambiente es por efecto heteródino, o batido, una frecuencia capaz de perturbar y hasta destruir la estructura de una cadena proteica o la secuencia codificada de una red o cadena de ARN, alterando la información codificada en ella (mutación o muerte incluida).
La señora Margarita Ruiz de Lihori volvió a Madrid pero mis hermanos continuaron realizando sus estudios en el sótano de este viejo edificio de la calle Mayor. Contaban (y esto era parte de la estrategia estudiada antes de entrar en contacto con esta respetable dama) que los rumores que pudieran circular en el ámbito social de esta zona urbana serían fácilmente subestimados o escuchados con indiferencia por esos humanos de Albacete inteligentes, autoridades locales o familiares que, conociendo las costumbres excéntricas de la señora Margarita, provocaban frecuentes comentarios entre vecinos y conocidos. Era, por tanto, la mejor cobertura para el trabajo discreto de mis hermanos.
Surgieron serios obstáculos para la práctica de esta discreción. Un hombre muy ligado afectivamente a la señora Margarita sospechaba de nuestra existencia y finalmente, con grandes reservas y promesas de guardar silencio absoluto por parte de la propia señora marquesa. También conocía nuestra presencia una sirvienta ya vieja y muy fiel a su señora, así como un vecino a quien se le ofreció una recompensa para que se mostrara discreto. Por otro lado, un visitante asiduo del edificio, llamado señor Emilio López, estaba a punto de descubrir la presencia de mis hermanos al punto que, de mutuo acuerdo con la señora Margarita, sus huéspedes modificaron sus normas iniciales de seguridad y durante el día no regresaban a utilizar los pisos superiores. El riesgo era principalmente que alguna sirvienta pudiera hacer comentarios que desvelaran la situación. Para ello fue necesario vigilar sus expresiones verbales fuera de la casa mediante el registro fonético. Ningún hombre violó hacia su hermana de Albacete la palabra dada a la señora del edificio.
Fue entonces cuando se habilitó la otra entrada que comunicaba el sótano con el. Los trabajos de mis hermanos continuaron en el edificio durante los largos períodos en que la marquesa de Villasante y baronesa de Alcahali continuaba manteniendo su residencia provisional en Madrid, España. En junio de 1953 mis hermanos sufrieron un incidente en una ferretería de la ciudad de Albacete, lo que hizo pensar seriamente a nuestros superiores en la oportunidad de cancelar nuestra estancia en España. En agosto la situación se volvió insostenible porque entonces dos hijos de la señora Margarita Ruiz de Lihori: el señor José María Shelli y la señora Margarita Shelli, en ese momento enferma con un cuadro de nefropatía que comenzaba a complicarse con los primeros síntomas no diagnosticados por su médico de una leucemia linfocítica.
No conocían la existencia de los dos Oemii. Las relaciones de estas personas con su madre estaban en crisis desde hacía algún tiempo por razones íntimas de origen familiar. Sus hijos no entendían que la conducta anormal evidente de la señora Margarita Ruiz de Lihori estaba condicionada por rasgos especiales de personalidad con alteración psicopatológica, de modo que el estado de profunda frustración de la señora se traducía frecuentemente en tristes altercados que dificultaban y envenenaban lentamente el ambiente familiar.
En esta situación, mis hermanos se trasladaron a Madrid y la señora Margarita gestionó personalmente la adquisición de una casa en la calle Menéndez Pelayo, proporcionando también el acceso a tierras llamadas La Zorilla, propiedad familiar. A finales de agosto de 1953, una amiga íntima de la señora Margarita, Shelli, comunicó a la marquesa que su hija acusaba un empeoramiento de su estado, decidiendo esta dama, no sin antes vencer la fuerte resistencia del señor Bassols, quien se negaba de manera inhumana a brindar ayuda a la pobre enferma.
Mis hermanos se abstuvieron de intervenir en un asunto estrictamente vinculado a la intimidad de los seres humanos. Podemos entonces constatar que, desde una fuerte contrariedad sufrida por esta señora el 4 de septiembre de 1953, uno de mis hermanos fue requerido por ella para aconsejarla ocasionalmente. Él se limitó a sugerir actuar de acuerdo con los principios dictados por su conciencia moral.
Con la esperanza de que el traslado de la enferma dejara libre el inmueble, mis hermanos se desplazaron de Madrid a Albacete. En la misma fecha en que esta señora viajó a esa ciudad, ellos hicieron el viaje independientemente en un taxi alquilado para tal efecto.
Precisamente el día en que la señora Margarita llegó a su residencia en Albacete ocurrió un hecho gravísimo, que juzgamos como uno de los incidentes más desafortunados de nuestra estancia en la TIERRA. Aun más grave, pues admitimos sinceramente ser totalmente responsables, sin que esta afirmación supla la objeción de que el descontrol de los hechos posteriores tuvo como origen una imprudencia comprensible de la marquesa.
Por razones de seguridad no podemos, señor ser más explícitos en la relación.
Lettre Ummite#563