← Back to letters
Lettre Ummite#871

Carta Ummo 871

Marzo 1984. Sr. D. Juan Aguirre Ceberio Calle Lope de Haro 15 4° Madrid 29 Nuestro querido señor: La verdad es que no tengo el placer de conocerle personalmente y si me atrevo a escribirle en nombre de mi esposa y en el mío, es debido a lo que le voy a contar: Le adjunto un sobre con una parte de una carta a su nombre acompañada además de una carta dirigida a mi esposa. Verá que me permití cortar con una cuchilla el destinatario y además me permití, esta vez equivocadamente pero bajo mi responsabilidad, cortar una parte de su carta, y esto tiene una explicación que le contaré finalmente. La carta, al fin, la recibimos desde Zimbabue que es, como sabe, un país africano. Llegó a mi nombre, aunque una de las cartas interiores era a nombre de mi esposa, como le dije. Esta carta es como las otras que hemos recibido de estos señores, que desde que los conocemos se identifican como extraterrestres, de un planeta que llaman Ummo, y le voy a contar brevemente la historia tal y como la conocemos. Mi cuñada, hermana de mi esposa, vive desde hace años, incluso antes de mi matrimonio, en el extranjero. Es muy culta, es profesora agregada en una universidad, y en septiembre de 1980 se enfermó mientras los médicos le diagnosticaban un tumor maligno en el estómago. Como los doctores recomendaban una intervención quirúrgica inmediata, esto no convenció a mi cuñada y decidió ir a Estados Unidos para ver en Los Ángeles a un médico renombrado, que sin embargo diagnosticó la misma enfermedad y también recomendó una intervención rápida. Imagínese en qué estado de ánimo estábamos. Mi esposa ya había preparado el viaje, aunque yo, en esos días, no podía acompañarla por causa de mi trabajo. Mi cuñada había publicado, antes de su enfermedad, en una revista un artículo sobre los orígenes de la vida hace miles de años, y un día la llamaron por teléfono. Era un lector de la revista que hablaba con voz nasal y le hizo observaciones sobre el texto publicado. Mi cuñada dice que quedó sorprendida por los profundos conocimientos de este señor y lo invitó a su domicilio. Esto ocurrió unos meses antes de su enfermedad. Al menos antes de que los médicos le dijeran de qué padecía. El señor se negó [a ir] pero prometió escribir. Cuál no fue la sorpresa de mi cuñada cuando, al recibir una primera carta, vio que también había un documento muy extenso sobre el tema científico relacionado con el famoso artículo, pero esto no era lo más extraño. Lo que llamó su atención fue que el firmante se identificaba como viajero de un planeta extraterrestre. Naturalmente, eso era una broma o se trataba de un loco, y no correspondía con la seriedad del estudio que él le había enviado ni con la inteligencia que había demostrado al hablar por teléfono. No quiero cansarles con el resto de la historia, pero añadiré que después de haber hablado varias veces con él (mi cuñada siempre evitaba referirse en sus conversaciones telefónicas al caso Ummo) ocurrió la triste visita al doctor y las pruebas por radiografía de la tumoración. Una noche que ella estaba afligida, ese señor llamó de nuevo. Y ella le contó todo llorando. Y cuál no fue su sorpresa cuando él le respondió que en realidad tenía poderes para curarla. En cuanto a mi cuñada, no se lo pidió en ningún momento, porque la tomaba por una bióloga y no por una médica. Ella solo había contado lo que le dijeron los doctores y que estaba deprimida por ello. En cambio, el señor se perdió en disculpas, diciéndole que por un lado tenía tales poderes curativos científicos, pero que probablemente no podría usarlos por no sé qué tipo de otros riesgos. Todo quedó entonces igual. Mi cuñada y su esposo se fueron a Estados Unidos dispuestos a asegurarse del diagnóstico y luego regresaron al país. Creo que fue el mismo día o al día siguiente (no importa) cuando le hicieron a mi cuñada las pruebas cardiacas para la operación, ese mismo señor la llamó y le dijo: Pidan otras pruebas. No las hagan intervenir porque están curada. Seguramente dos o tres días antes ella había sentido que los dolores habían cesado, pero lo atribuía a los calmantes. Regresó a la clínica donde los médicos no quisieron creerlo, pero todas las pruebas dieron negativas. Durante meses estuvo en observación para ver si tenía metástasis, pero hasta hoy… Entenderán que estamos muy agradecidos a esos señores, quienesquiera que sean. Mi hermana les pidió que escribieran a mi esposa y así recibimos cartas de ellos. Yo sufro de un Úlcera duodenal y, en ocasión de una llamada de ellos desde Albacete, mi esposa se encargó de rogarles que hicieran algo por mí. También dieron excusas, sin embargo no tuve la suerte de mi cuñada. En verdad parece que estaba en periodo de mejoría, pero las radiografías seguían registrando la úlcera y los dolores, aunque ya no había nada agudo. De todas maneras, lo que hicieron por mi cuñada nunca lo olvidaremos. Nos pidieron mucha discreción y que no publicáramos las cartas. Y hemos sido fieles a su pedido. Hace un año vimos en una librería un libro que hablaba del caso Ummo, libro escrito por el autor Antonio Ribera, que les aconsejo leer (aunque ahora hemos pedido otro ejemplar y nos dijeron que está agotado). Lo tenían en la Librería Espasa Calpe de la Gran Vía. Claro, es un gran Enigma. Nos han llamado algunas veces cuando estaban aquí en España. Una vez le dijeron a mi esposa que llamaban desde Albacete, pero naturalmente es imposible de verificar. Más de una vez hemos estado tentados a llamar al señor Ribera, el autor de ese libro. Además, el año pasado hubo una reunión en un Colegio Superior y mi esposa recibió una carta para asistir a esa reunión, que iba a tratar ese asunto. Bien, y ahora: Nuestro punto de vista es que sería absurdo creer que son extraterrestres. Deben ponerse esa etiqueta no para mentir, sino para protegerse o camuflarse. Quizás sea un grupo de médicos que ha descubierto nuevos métodos de tratamiento y que la Medicina Oficial, que tiene tantos intereses, los persigue. Es una hipótesis, pero si se piensa bien, no es tan absurda. Para eso tendrían que buscar pacientes en secreto para experimentar. Pero hay otra cosa que nos preocupa. Están muy politizados. Se nota que tienen un odio inmenso hacia Estados Unidos y aunque también hablan mal de Rusia, no llega a la antipatía que sienten por el otro país. Y eso nos preocupa, porque sus cartas a veces son explosivas y hemos quemado algunas porque contenían información que con certeza podría provocar el malestar de ser encontradas por la policía. Por eso les dije al principio de la carta que mi esposa y yo dudamos entre enviarles esta carta y separar una parte. Por un lado, les estamos muy agradecidos y no los traicionaremos con una denuncia. Por otro lado, entenderán que hacen cosas muy extrañas. ¿Por qué no les escriben directamente, ya que tienen perfectamente su dirección? ¿No entienden que comprometen a mi esposa y a mí? Si lo que dicen en la carta sobre el Gobierno de los Estados Unidos y sobre el Avión de Corea, y el Líbano y el viaje del Presidente del gobierno D. Felipe González a los Estados Unidos es falso, no les sirve de nada que hayamos abierto la carta bajo nuestra responsabilidad. Si toda esta historia de las Armas y las intrigas de los Estados Unidos es verdad, comprendan que es comprometedor para nosotros ser intermediarios. Porque al final y en conclusión NO LOS CONOCEMOS ni sabemos cuáles son los objetivos reales que estos señores persiguen. Es cierto que al final, en caso de una investigación de las Autoridades, podríamos finalmente probar nuestra inocencia. Pero mientras tanto podríamos salir perjudicados gravemente. Por eso meditamos bien si enviarte esta carta como ellos nos lo pidieron o no. Si no la enviáramos, sería apropiarnos de una carta que no es nuestra, sino dirigida a ti. Si te la enviamos entera, no sé qué responsabilidad penal podríamos incurrir en caso de una investigación de las Autoridades. Comprende nuestra situación, D. Juan. Por lo tanto, está claro que es una situación muy irregular. Tenían una solución muy fácil: enviar desde Zimbabue esta carta a tu nombre. ¿Por qué tanto misterio y tantas instrucciones en las que mi familia y yo seríamos los mensajeros? ¿Para comprometernos en algo muy grave? Nuestro agradecimiento a estos señores, que por otro lado hicieron mucho bien a mi familia, y esto estamos dispuestos a proclamar muy alto, debe tener un límite, y creo que ese límite se ha sobrepasado cuando nos pidieron algo que sus conciencias nos ocultaron. Vamos: si se trata de guardar la discreción que nos piden, y tú hablas con ellos, te ruego en nombre de mi esposa y mío, que respetuosamente les hagas saber que no pudimos cumplir plenamente sus instrucciones. Hace tiempo que no establecen comunicaciones telefónicas con mi esposa. Cosa explicable si estaban en África, pero observa que por otro lado dicen en la carta para ti que controlaron el teléfono de otro señor. ¿No es una contradicción rara? ¿Cómo se puede controlar desde África una conversación en España…? No quiero cansarte ya que mi carta es demasiado larga. Realmente lamento que mi carta sea anónima. No es mi costumbre escribir de forma anónima ni considerar noble no firmar. Son las circunstancias las que me lo impiden… Si no fuera así, créeme, D. Juan, que mi esposa y yo tendríamos un placer extremo en visitarte para mostrarte las cartas que conservamos de estos señores y discutir este enigma. No olvides buscar el libro de Ummo que te recomiendo. En caso de que no lo encuentres, podrías buscarlo en una biblioteca pública. Es un elemento clave para penetrar este enigma. El autor debe saber muchas más cosas. Imagina además las dilaciones de estos señores. Nos pidieron darte la carta cuando está dirigida a Don Rafael Farriols, que suponemos es uno de tus amigos (Su nombre no aparece en la Guía Telefónica, a diferencia del tuyo). Dentro del sobre nos pedían en otra hoja que entregáramos la carta a tu conserje… ¿No te parece un misterio excesivo y unas vueltas desmedidas para entregar una carta, por importante que sea? Quiero aprovechar la ocasión para saludarte muy atentamente en nombre de esta Casa N.N.